sábado, 31 de marzo de 2012

Seguí por aquel camino. Estaba lleno de tiendas de todo tipo y la gente caminaba de un lado para otro distraída por sus móviles e Ipods. Me sentía excluida. De repente noté una ligera vibración en el bolsillo de  mis pantalones. Lo saqué, era una llamada de un desconocido. La intriga pudo conmigo y la acepté. No se entendía nada solo ruidos extraños. ¡ Parecía otro idioma!
Así que decidí acercarme a una pequeña tienda llamada ''Arreglos tecnológicos''
Me adentré en la tienda y le pregunté al señor que que le pasaba al móvil. Al parecer, tenia una pieza de sobra, que hacia que no se distinguieran las palabras.
Al contárselo al señor, este, cambió la expresión de la cara y contestó seriamente:
-A los móviles, al igual que las maquinas  nunca les sobran partes siempre tienen las partes necesarias que necesitan.
Así que pensé que si todo el mundo fuera un gran mecanismo yo no podría ser una pieza extra .Tenia que estar ahí por alguna razón...

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